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| Obreros trabajando en el montaje de la primera tribuna. |
El terreno no estaba apto para jugar al fútbol, pero era lo suficientemente
grande como para instalar una cancha, previo alisado del terreno y de la
concreción de otros trabajos. El desarrolló de las actividades se pudo realizar
gracias al aporte desinteresado de Antonio Mulet y de un grupo de hinchas que
hicieron también los suyos. Con el dinero recibido y la voluntad de todos, día a día
el estadio iba tomando forma. Y en la tarde del 7 de mayo de 1916 se concretó
la inauguración de las instalaciones que era el orgullo del Club Atlético San
Lorenzo de Almagro que sin ayuda oficial de ningún tipo tenía su propia cancha.
El partido válido por el Campeonato Oficial de la Asociación Amateur Argentina lo ganaron los azulgrana con goles de Antonio Moggio (15' PT) y Elizardo Fernández (26' PT), Lamas (9' ST) descontó para los platenses. San Lorenzo formó con José Coll; Alberto Coll y Del Campo; Saccardo, Federico Monti y Jacobo Urso; Echegaray, E. Fernández, Moggio, Urio y Luis Gianella. Estudiantes lo hizo con Suárez; Castro y Galup Lanús; Ferreira, Aranguren y Tolosa; Capellini, Letamendi, Duarte Indart, Caraulen y Lamas.
En 1927 venció el contrato de alquiler y la intención de la directiva era
la de adquirir esos terrenos, ya que los dueños de los 7.760 metros cuadrados que
San Lorenzo ocupaba no querían renovarlo. Entonces, luego de intensas gestiones
el 25 de agosto de 1927 se firmó el boleto de compraventa a un valor de 186.256
pesos. Por lo tanto, como la tesorería del club tenía 106.000 pesos se resolvió
emitir un empréstito de 250.000 pesos puesto que además se tenía previsto
mejorar las instalaciones y agrandar la capacidad de las tribunas.
De esa forma, con el correr de los años las instalaciones del Gasómetro
fueron remodeladas y ampliadas. Por ejemplo, fue el primer estadio en la
Argentina con luz artificial. En él la selección jugó varios partidos.
Pascual Pérez defendió su título mundial y durante muchos años se organizaron
los mejores bailes de carnaval de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo,
fueron los propios jugadores del club los que partido a partido le fueron dando
un brillo sin igual a aquel entrañable estadio, que alguna vez fue bautizado
como el Wembley porteño.
